Parroquia-SanLorenzo EngativáUna de las leyendas de mayor reconocimiento en los habitantes de la localidad bogotana de Engativá es la que narra una maldición que recae sobre esas tierras. Algunas versiones la ubican en la época de la colonia y otros a principios del siglo XX. Las versiones sobre las causas de la maldición también varían. Sin embargo, hay consenso que el protagonista de la historia es un sacerdote de apellido Chinchilla.

Se cuenta en Engativá que un sacerdote de apellido Chinchilla, de arraigada y estricta tradición católica, estuvo inmerso en una fuerte polémica con algunos habitantes del pueblo, muy posiblemente ricos hacendados que querían imponer su ley. El conflicto trascendió hasta tal punto que el sacerdote fue torturado, humillado públicamente y desarraigado. En retaliación, profirió una maldición que condenaría el pueblo al atraso, la pobreza y el aislamiento. No sin antes condicionar el levantamiento de la condena a que un papa besara la tierra maldita. *

La leyenda concluye de forma esperanzadora al afirmar que la maldición, que podría ser una anecdótica explicación del atraso y pobreza de Engativá, fue rota con la visita del papa Pablo VI a Bogotá el 22 de agosto de 1968, quien besó la tierra en el aeropuerto ElDorado ubicado parcialmente en predios de Engativá.

A pesar de que Engativá ha visto importantes desarrollos formales, principalmente en torno a vías como la avenida Boyacá y Calle 80, y de tener referentes urbanos como el jardín botánico y la primera fase del sistema Transmilenio, la maldición parece persistir. El Aeropuerto ElDorado, por ejemplo, en lugar de traer progreso para Engativá conllevó asilamiento.

Cuentan los habitantes de Engativá que el aeropuerto fue construido sobre las haciendas más fértiles del municipio, sin embargo, hoy se le considera como territorio de la localidad de Fontibón. En el entorno de las pistas, lejos de desarrollarse infraestructura aeroportuaria y de servicios, prosperaron barrios ilegales o de invasión, que sufren las consecuencias de los altos niveles de ruido.

En 1954 tuvo lugar bajo la administración del general Rojas Pinilla la anexión de 6 municipios vecinos a la ciudad de Bogotá, dando lugar al Distrito Especial. Al occidente fueron anexados los municipios de Suba, Engativá, Fontibón y Bosa, que perderían su vocación de pueblos para siempre. El progreso de la ciudad nunca llegó, no ocurrió lo mismo con sus males, la expansión urbana desordenada, la delincuencia, el desaseo, pronto hicieron presencia en una tierra bañada por agua y privilegiada con ecosistemas de humedal, Jaboque, Tibabuyes y Santa María del Lago, hoy seriamente afectados por distintas problemáticas ambientales.

EngativáEl tradicional pueblo de Engativá apenas conserva hoy un par de casas antiguas de valor histórico, cuenta con una única vía de acceso inmersa en un proceso judicial tras la sentencia del Consejo de Estado que ordenaba su cierre como medida para la protección del Humedal Jaboque.

La iglesia de San Lorenzo, en el parque principal, es una construcción reciente, a diferencia de las localidades de Bosa, Usaquén y Fontibón que conservan construcciones con valor arquitectónico e histórico. Ha sido reconstruida por lo menos en tres oportunidades en diferentes partes de la plaza. Cuadros con valor patrimonial, la custodia, el archivo documental, entre otros tesoros o fueron robados o trasladados al palacio Cardenalicio en la Plaza de Bolívar en el centro de Bogotá.

Otro aspecto a destacar, es que Engativá se convierte en el único de los seis municipios anexos cuya alcaldía es desmantelada y trasladada de la plaza fundacional. Muy posiblemente, el aislamiento fue la principal causa. Con estos incidentes el antiguo municipio tuvo una fuerte pérdida de memoria.

Engativá, aislada entre el humedal Jaboque y el aeropuerto el Dorado, ante la pérdida de sus valores patrimoniales materiales, enriquece su patrimonio inmaterial a través de relatos, leyendas y tradiciones. A pesar de un pasado maldito, el futuro de Engativá debe pasar por la solución de sus problemas sociales, urbanos y ambientales, y de comprender que su mayor legado patrimonial para la ciudad es el natural.

Humedal Jaboque Humedal Tibabuyes

Humedal TibabuyesHumedal  Santa MaríaTingua Pico Amarillo

* Edición de la Maldición de Engativá del libro Sueños, Palabras y Silencio. Programa para la formación en literatura de jóvenes Localidad de Engativá. Bogotá. 2002.

Comments (3)

On 20 de agosto de 2011, 18:33 , Mauricio Duque Arrubla dijo...

Buenas, hay un error mecanográfico en el año de visita de Paulo VI. Un saludo

 
On 20 de agosto de 2011, 20:13 , Javier L Ramírez dijo...

Gracias Mauricio por el reporte, ya fue corregido.

 
On 22 de noviembre de 2017, 18:07 , Juliette dijo...

¿Qué noción de atraso tienen? ¡¡Considero que falta análisis crítico frente a esto y el propio concepto de "progreso"!! ¿En serio adjudican la existencia de problemáticas sociales en la localidad (que además no son exclusivas de la misma) a una maldición?

 
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