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Agua de Dios CundinamarcaContratación Santander

El reconocimiento del patrimonio cultural de los municipios de Agua de Dios  en Cundinamarca y Contratación Santander, en el año 2011 avivó el interés por reconstruir la ruta de la enfermedad de la lepra en Colombia. Un doloroso capítulo de la historia del país que merece ser recordado para honrar los enfermos y municipios que llevaron a cuestas y en solitario esta lucha.

El rechazo, la discriminación y el aislamiento han acompañado la lepra desde tiempos inmemorables, una tendencia que se arraigó con escritos como el libro del Deuteronomio que calificó al enfermo con inmundo.  La estigmatización fue común en las sociedades occidentales, chinas y tibetanas [1]

Pese a ser una enfermedad infecciosa aunque poco contagiosa, al enfermo se le obligó a protegerse, aislarse y a usar prendas para hacer evidente su enfermedad. El rechazo competía en gravedad con las  úlceras cutáneas y daños neurológicos causados por la bacteria (Mycobacterium leprae)

sanatorio de Agua de DiosPero el cerco no solo fue para los enfermos, también para los pueblos  que se les condenó al aislamiento. Fueron territorios herméticos, con moneda propia, acordonado con alambre de púas y custodiado por policías también enfermos.

La lucha por combatir la lepra se enfocó en aislar a los enfermos antes de que en buscar tratamientos efectivos. Durante el siglo XIX se crearon los lazaretos del Curo Santander en 1812, Contratación en 1861 y Agua de Dios en 1871.

Sería hasta 1961 que los enfermos recuperarían sus derechos civiles,  gracias a los avances en los tratamientos con sulfonas implementados desde mediados del siglo XX.

Hoy  Contratación y Agua de Dios son dos más de los activos municipios colombianos, la lepra está presente en antiguas construcciones  y en los ancianos sobrevivientes que conviven en plena armonía con las nuevas generaciones.

La Ruta del Dolor. Agua de Dios

Agua de Dios, a 114 km de Bogotá, es un municipio de clima cálido en la Provincia del Alto Magdalena, cuyo nombre se debe a sus medicinales aguas termales. A él se llega por la variante de la vía Bogotá Girardot o desde el municipio de Tocaima. Alberga patrimonio relacionado con el antiguo lazareto y la obra de la comunidad salesiana, reconocidos por la Ley 1435 DE 2011.

El puente de los suspiros

puente de los suspiros Agua de Dios Foto Antigua Puente de los Suspiros 

Es quizá el elemento de mayor carga simbólica del recorrido por su condición de desprendimiento. A diferencia del puente en Venecia, donde los suspiros los daban los prisioneros que venía por última vez el cielo y el mar, en Agua de Dios era la puerta de despedida definitiva entre los enfermos y sus familiares. En ambos casos se trata de un viaje sin retorno.

Este estrecho puente colgante permite el paso sobre el río Bogotá entre los municipios de Agua de Dios  y Tocaima. Prestó su servicio hasta hace muy poco cuando fue reemplazado por una nueva estructura, puesta en servicio en mayo de 2013. La obra presentó demoras debido a su adjudicación al corrupto Grupo Nule, lo que revivió los suspiros de sus habitantes.

El puente antiguo, cuya construcción terminó en 1875, hace parte del conjunto de obras declaradas como Bienes de Interés Cultural de Orden Nacional.

Casa Museo Luis A Calvo.

Monumento a  Luis A Calvo Agua de Dios Casa Museo Luis A Calvo. Agua de Dios

El maestro Luis A Calvo fue un destacado músico y compositor colombiano de música académica, tradicional, sacra e iberoamericana. En la cúspide de su carrera fue notificado con la enfermedad de Hansen. Con un último concierto en el Teatro Colón de Bogotá fue homenajeado y trasladado al lazareto de Agua de Dios en 1916. Hasta allí llegó un piano enviado por la sociedad bogotana, instrumento al que  dedicó  el resto de su vida [2]

El museo fundado a la memoria del compositor, influye 100 piezas, entre documentos, objetos personales, partituras, instrumentos y trofeos. El vínculo del maestro con el pueblo es evidente,  se le rinde homenaje con  la escultura en el parque principal, que también lleva su nombre, o con su mausoleo en la capilla del cementerio.

Los Chorros

En el tramo del antiguo camino real que de Santafé conducía a Neiva se ubicaron los baños termales de los Chorros. Actualmente se asientan varios balnearios y duchas de aguas azufradas.   Aún se conserva alguna infraestructura relacionada con los servicios de aseo para los enfermos como los antiguos lavaderos públicos, ruinas de baños y hornos artesanales.

Antiguos lavaderos públicos en los Chorros Duchas azufradas, los Chorros. Agua de Dios.

Se ubica allí también un relicto de bosque tropical seco, que acoge nacimientos de agua,  fauna y flora endémica. Cuanta la tradición que uno de los matinales que allí existía era capaz de devolver a virginidad a las mujeres bien portadas. Los habitantes insisten en las propiedades medicinales de las aguas.

Museo de la Lepra.

100_0661 El edificio Carrasquilla (1923) alberga el Museo Médico de la Lepra a cargo del Sanatorio de Agua de Dios E.S.E. Es el escenario para la reflexión  sobre el sufrimiento y la exclusión asociados con la Lepra y para la construcción de la memoria colectiva del municipio.

La colección incluye utensilios como un autoclave para esterilizar instrumentos quirúrgicos, documentos como permisos especiales para entrada de visitantes, y archivo fotográfico del pueblo.

Oficina del telégrafo y correos. Si bien existía comunicación entre los residentes del lazareto y sus familiares en el resto del país a través del correo, se requería un proceso de desinfección previo de la correspondencia. Las cartas eran depositaban en una ranura en la oficina de  correos.

Oficina del telégrafo Oficina de correos. Agua de Dios

La Casa de la Desinfección, se construyó a comienzos del siglo XX para la desinfección de  objeto y utensilios, actualmente yace en ruinas. La casa Médica estuvo destinada a albergar los médicos del leprocomio.

Casa de la Desinfección Casa médica

Además de los hitos mencionados fueron declarados como patrimonio de la Nación:   los albergues Ospina Pérez, San Vicente y  Boyacá, el Hospital Herrera Restrepo, los Internados Santa Ana y Crisanto Luque,  la capilla  San Rafael,   la capilla del Colegio María Inmaculada, el Colegio Miguel Unia y el Teatro Vargas Tejada.

capilla el Salto Capilla de San Francisco  Capilla cementerio de Agua de Dios

Contratación. Santander

panoramica Contratación 

Se ubica a 175 km de Bucaramanga en la provincia comunera en la cordillera oriental. Su origen se remonta a los asentamientos de explotadores del árbol de la Quina, que establecieron un centro de acopio y comercio, el valle de los contratos. La vocación mercantil del municipio es el que da el nombre.

En 1906 Contratación es declarado como reclusorio de enfermos de lepra, para 1903 se consolida el cerco sanitario que recluyó a los enfermos. El aislamiento como respuesta a la enfermedad de la lepra pudo estar motivada por los temores asociados con la exportación de productos agrícolas y las migraciones. En 1927 los niños sanos de padres con lepra son separados y trasladados a asilos.

panoramica Contratación Sanatorio de Contratación

Capilla Colegio Don Bosco. ContrataciónEn el municipio fueron declarados como patrimonio de la nación la infraestructura que estuvo al servicio de los enfermos de lepra como el Hospital Don Bosco, el Albergue María Mazarello, el Edificio Carrasquilla, la  Casa Médica, la Casa Empleado Almacén y la Casa de la Administración.

La ruta del dolor se suma a otros recorridos turísticos más tradicionales del centro del país como la ruta de la sal, la ruta de la independencia o la ruta de la expedición botánica. Es una apuesta cultural, histórica y turística por exaltar los valores culturales de los municipios que en otra época soportaron el estigma de la lepra.

Fuentes

[1] Sotomayor Hugo. Historia de Lepra en Colombia

[2] Perozzo, Carlos. Ficha Bibliográfica Calvo, Luis A. Biblioteca Luis Ángel Arango.

[3] Asociación Arte y Cultura, Hijos de Agua de Dios.

Subachoque CundinamarcaLa Pradera, Subachoque Cundinamarca

El municipio de Subachoque se ubica a 45 kilómetros de la ciudad de Bogotá, en la provincia de sabana de occidente.

Es un municipio rico en paisajes e historias, que requiere ser nombrado cuando se relata la historia ancestral muisca, la historia de la colonización española, las guerras civiles en la era republicana, el desarrollo industrial de la sabana de Bogotá, e incluso, la historia de la aviación en Colombia. Y es que de cada periodo quedan notables vestigios. El mismo nombre del municipio, Subachoque, es un vocablo muisca que significa “Frente de Trabajo”

Igualmente quedan vestigios de los asentamientos españoles promovidos por la Real Audiencia, que obligó el desplazamiento de las comunidades indígenas a los municipios vecinos. Se conserva también el camino real de el Tablazo, que atraviesa indómitos paisajes de páramo e imponentes montañas.   

Bosque de bromeliasPáramo el carrasposo Subachoque

Justamente los escenarios naturales son uno de los mayores atractivos del municipio. Entre ellos el cerro y páramo el Carrasposo, la laguna Encantada, cerro y páramo de la Soldadezca, los pantanos de Arce y el cerro el Tablazo, llamado también “el balcón de Colombia” por su sin igual vista.

Además de la vista panorámica  sobre la provincia del Gualivá, la escarpada cuchilla del cerro el Tablazo merece una mención en la historia de la aviación civil en Colombia, no en vano se le conoce como el “cementerio de aviones”.  Uno de los mayores siniestros aéreos ocurrió en 1947, en el que murieron 53 pasajeros de un avión de Avianca. Se dice que para la fecha se le consideró uno de los más trágicos accidentes de la aviación. Otros accidentes  de avionetas, menores aunque igualmente fatales, ocurrieron en 1946, 1947, 1968 y 1972.

Además de accidentes aéreos estos paisajes fueron testigos de confrontaciones, como la batalla de Subachoque, que enfrento a Tomas Cipriano de Mosquera y Mariano Ospina Rodríguez, en cabeza de el general Joaquín  París, en 1861.

Cerca al Tablazo se encuentra el Pantano de Arce un complemento perfecto al imponente paisaje. Se trata de un embalse construido para el abastecimiento de agua en el municipio.

Pantanos de Arce. SubachoqueCerro el Tablaza. Subachoque

En los diferentes cerros es posible encontrar imponentes páramos con sus característicos frailejones (Espeletia grandiflora), variedad de formaciones rocosas y cuevas. Es oportuno hacer un llamado a las autoridades y comunidad para proteger este patrimonio ambiental, salvaguardarlo de la minería que devora la sabana de Bogotá y proteger los páramos del avance de los cultivos de papa.

Aves de Subachoque

Es también un excelente escenario para la observación de aves. En la caminata con el grupo Re-Korridos del 10 de marzo de 2013 fue posible ver ejemplares de rey del bosque (Pheucticus aureoventris), viudita de rio (Sayornis nigricans), reinita gorjinaranja (Dendroica fusca) migratoria del norte, clarinero (Anisognathus igniventris), águila de Páramo (Geranoaetus melanoleucus) y colibrí cometa colinegro  (Lesbia victoriae)

 reinita gorjinaranja (Dendroica fusca) colibrí cometa colinegro  (Lesbia victoriae)

Patrimonio industrial

Museo de la Ferrería de La PraderaEn cuanto a patrimonio industrial la  inspección de la Pradera ofrece un interesante ejemplo. A mediados del siglo XX se estableció la ferrería de la Pradera dando lugar al asentamiento urbano de igual nombre. La fundación de la empresa siderúrgica estuvo a cargo de los hermanos Julio y Pablo Barriga Villa y Alejandro Arango. Esta empresa produjo por primera vez en Colombia rieles y acero estructural, según reza un placa en uno de los hornos. En 1990 se consolida el Museo de la Ferrería de La Pradera. El visitante encuentra allí el emplazamiento de las antiguas instalaciones del alto horno, chimeneas, túneles de conducción del aire, hornos de coke y varias de las antiguas casas donde habitaban los empresarios de la ferrería. Además de museo el lugar es un parque abierto al público, un afortunado hecho para el patrimonio industrial colombiano, uno de los más vulnerables.

horno de chircal en la Pradera Subachoquehorno ferrería la Pradera

Caminar por Subachoque

El acerbo de historias y riqueza natural hace de Subachoque un destino predilecto por los grupos de caminantes, que se aventuran a conocer los escenarios de páramo, bosque alto andino, bosque de niebla, cuerpos de agua y demás atractivos que vale la pena recorrer. Para hacerlo varios grupos de caminantes suelen programar actividades. Algunos de ellos son pagos como los ofrecidos por grupos como Fundación Senderos y Memoria, Salsipuedes y Caminantes del Retorno que incluyen seguro, transporte y refrigerio.   Otra opción son los recorridos gratuitos como los de Re-Korridos, los patialegres o los patibravas, donde los caminantes van bajo su propia responsabilidad y asumen el transporte. En todo caso los diferentes caminos de Subachoque, el Tablazo o el Carrasposo, son destinos obligatorios para descubrir los paisajes de la Sabana de Bogotá y Cundinamarca.

Panoramica Subachoque rural

Panoramica Subachoque, páramo Carrasposo.

Por Javier L Ramírez C*

DSC07701La primera impresión que se genera al acercarse a la Biblioteca Luis Ángel Arango es que se entrará a un templo del saber. Así lo confirma la escultura de la diosa Minerva. La deidad romana de la sabiduría, obra del escultor Vico Consorti [1], custodia el acceso.

Al entrar cautiva la calidad del espacio. Da la bienvenida el mural “homenaje al libro” del maestro Alejandro Obregón, que ratifica el carácter solemne del espacio.

Las escaleras distribuyen a los diferentes escenarios culturales. De la penumbra se pasa a una explosión de luz que ilumina la escalera que lleva a las salas de lectura. Varios son los espacios notables de la biblioteca. La sala de conciertos, la hemeroteca convertida en sala de lectura, la casa republicana o la colección de instrumentos musicales.

Mural Horizontal. Eduardo Ramírez VillamizarCasa RepublicanaColección instrumentos

La salida de la biblioteca está marcada por el “bosque cultural” del maestro Bernardo Salcedo. De principio a fil se enfatiza la dignidad del lugar.

Se está de nuevo en eje cultural de la calle 11, que junto con las calles 10 y carrera octava concentran la mayor parte de la oferta cultural del centro histórico bogotano. La calle permite hacer un recuento rápido del trasegar histórico y urbano de la ciudad. Es un escenario de contrastes y testigo de heridas sociales y urbanas.

BogotazoCalle 11. Casa de la Moneda

Izquierda. Destrozos del 9 de abril del 48. Foto antigua tomada del Grupo Fotos Anttiguas de Bogotá. Derecha. Calle 11 a la altura del museo Botero. Del autor.

Una de las primeras cicatrices visibles se ubica frente a la biblioteca. Se trata del museo Botero y plazoleta adjunta que sirve de entrada al museo de arte del Banco de la República. Los dos predios fueron arrasados en los disturbios del 9 de abril de 1948. El museo de la colección Botero es una reconstrucción moderna del zaqueado palacio Arzobispal. Pocos lo saben y muchos se apresuran a señalar la construcción de colonial.

La plazoleta cercana sirve de punto de encuentro y oxigena el espacio urbano, permite además el departir en torno a un café y es uno de los accesos a la manzana cultural del Banco de la República.

Este espacio es relativamente reciente. Alguna vez estuvo ocupado por la casa Caicedo y Flórez, cuyo propietario fue firmante del acta de independencia [2] El vació que dejó la demolición de la vivienda fue con el tiempo reemplazado por una plazoleta a nivel de la calle. Ésta albergó una escultura del pintor bogotano Gregorio Vázquez de Arce y Ceballos, cuya vivienda se ubica en la calle 11 con carrera cuarta. La escultura sedente, como pocas en la ciudad, miraba a la iglesia de la Candelaria que alberga algunas de sus obras. Con la remodelación de la plazoleta la escultura pasó sin pedestal al arrume en el museo de Arte Colonial. La nueva plazoleta se oculta a la calle, desvirtuó la relación del pintor, su casa y su obra. La casa del maestro quedó tapada por un muro que sirve de paredón para exposiciones itinerantes y la iglesia asoma tímidamente entre las escaleras.

Salvo lo anterior, la nueva plazoleta intenta dar muestra de dignidad espacial. Allí se ubica también una obra del maestro Eduardo Ramírez Villamizar. No obstante queda la sensación de la ciudad inacabada, que se construye sobre lo construido pero que es incapaz de resolver de fondo sus problemas sociales y urbanos.

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Izquierda. Plaza Vázquez de Arce y Ceballos, al fondo iglesia de la Candelaria. Foto tomada del grupo Fotos Anttiguas de Bogotá. Derecha. Actual plaza museo del Banco de la República. Del autor.

La manzana cultural se constituye como un referente importante del centro histórico y un destino turístico obligado. Sin duda es una intervención que cambió el espacio y lo volvió atractivo. Causa frustración que la calle no responda a la dignidad del espacio, es caótica por el tráfico vehicular y las ventas ambulantes. Decepciona que por desidia administrativa no se haya culminado el proyecto de peatonalización.

peatonalización calle11

Proyecto peatonalización calle11. Fuente IDPC.

Pocos metros al occidente se ubica la casa de la moneda, construcción monumental que capta el protagonismo del perfil urbano junto con la catedral primada, visible al fondo. Cautivan los balcones, el pórtico y el reloj detenido de la esquina. Es un cuadro evocador, que poco ha cambiado con el devenir.

Calle 11Continuando el recorrido, el costado sur de la calle alberga casas republicanas de importante valor histórico y arquitectónico. Allí habitaron personajes como José Manuel Pey, primer presidente criollo del virreinato, Pedro Alcantara Herrán, ministro de guerra de Simón Bolívar y presidente, y José Saenz de Santamaría, cuya casa fue escenario de tertulias independentistas. Sin duda es un lugar en que se vive la historia, aunque para muchos pase desapercibida.

Esta cuadra histórica es rematada por un feo parqueadero sobre la carrera sexta que sirve de depósito del Teatro Colón. Muy posiblemente es otro despojo del bogotazo, como lo fue el lote ocupado por el primer Palacio de Justicia, que tras su saqueo permaneció como parqueadero antes de que el maestro Salmona le diera forma al Centro Cultural Gabriel García Márquez.

El centro cultural alberga la librería del Fondo de Cultura Económica de México. Sin embargo, es un espacio público por excelencia, generoso y humano. Siempre presente la alegoría al agua y a los cerros.

Palacio de Justicia BogotáCentro Cultural García Márquez

Izquierda. Palacio de Justicia. Foto Revista Cromos. Derecha. Centro Cultural García Márquez. Del autor.

La calle 11 se torna estrecha a partir de la carrera sexta hasta la plaza de Bolívar. Se percibe sofocante, la acera es reducida, el tráfico peatonal y vehicular no ayuda. Allí sí que sería beneficiosa una calzada exclusiva para peatones. De la cuadra son hitos la Catedral, la puerta falsa y la reconocida Casa del Florero.

Al llegar a la tradicional carrera séptima se abre el horizonte. La plaza de Bolívar con generosidad permite contemplar el referente más importante de la ciudad, la confluencia del poder político, legislativo, judicial y religioso. Es contundente la percepción de centralidad.

Capitolio Nacional Palacio Lievano

La plaza, obra por algunos incomprendida del maestro Martínez Sanabria, no pretende robar protagonismo, se esfuerza por resaltar los valores arquitectónicos del entorno y dar un espacio de confluencia, de protesta, de apropiación, en un gesto de elevada democracia.

Por el contrario, el palacio de justicia sin mérito se roba el protagonismo, se vuelca sobre el peatón. Es aparatoso e inabordable. Le da la espalda a la plaza y al ciudadano.

Sobre la esquina de la carrera octava se ubica una casa republicana, a la que fue adosado un edificio que dejó al descubierto su medianera. Testimonio de la arquitectura ajena al entorno.

Vecino se encuentra el ecléctico Palacio Líevano, obra del arquitecto francés Gastón Lelarge.

Continuando por la calle 11 se percibe una atmósfera diferente producto de la peatonalización. El costado sur fue recientemente renovado con un moderno edificio para la ampliación de la alcaldía mayor. En el costado norte son más fuertes los contrastes, los edificios recientemente construidos no son consientes del entorno. El uso comercial de las edificaciones, bien sea coloniales o modernas, ha afectado las fachadas al convertirlas en vitrinas.

En este sector es usual encontrar ferias temporales que ubican carpas sobre los ejes peatonales. Éstas ocultan las fachas de edificios históricos y generan percepción de inseguridad y desorden

.Edificio MalkitaFachada deteriorada y feria comercial

En la carrera novena el protagonismo se lo roba el Edificio Malkita con su tradicional mansarda. El primer nivel, en cambio, se percibe sucio y deteriorado a causa de la explotación comercial.

Esa afectación por explotación del comercio es mucho más evidente pasando la carrera décima, en San Victorino, tradicional barrio de comercio mayorista.

La plaza de San Victorino o de la Mariposa es también un lugar de contrastes. Se le considera un éxito en recuperación del espacio público al reemplazar la ocupación de ventas informales de las Galerías Antonio Nariño. El cambio es evidente, del caos a la reorganización urbana. Sin embargo el proyecto excluyó variables importantes y la apatía del ciudadano por el lugar aún persiste.

San Victorino - 1824 - Acuarela de Roulin François Désiré. Plazuela de San Victorino con estatua de Antonio Nariño  - 1930. Disturbios en San Victorino el 9 de abril de 1948. Galerías Antonio Nariño. San Victorino 1998. Archivos tomados de Fotos Anttiguas de Bogotá.

La falta de mantenimiento y cultura ciudadana es evidente en las basuras y deterioro del espacio público. El perfil de la plaza es irregular. Es muy marcada la disparidad de alturas, hay medianeras expuestas y los primeros niveles de los edificios son abarrotados de elementos de exhibición. Edificios patrimoniales como el Samper Brush no se salvan del caos. No se percibe regulación alguna.

Sin embargo, es una plaza viva, que cumple su propósito de congregación. Esta situación contrasta con el cercano Parque Tercer Milenio que a pesar de una onerosa intervención permanece casi desierto.

La Mariposa de Edgar NegretPasaje San Victorino

Vale la pena preguntarse si el diseño responde al alto tráfico peatonal que frecuenta el lugar. Se construyeron, por ejemplo, unos canales de agua que recorren la plaza partiendo desde la escultura del maestro Negret. El agua no corre ya en la plaza, en cambio las atarjeas se convirtieron en obstáculos que los peatones deben sortear. La zona verde obstruye la circulación, por lo que se convirtió en una zona de tránsito perdiendo la capa vegetal.

La presencia del comercio, formal o informal, es fuerte durante el recorrido y puede estar asociado con el deterioro urbano del lugar. ¿Es la actividad comercial la responsable del deterioro? San Victorino es por excelencia una respuesta a las demandas sociales de la ciudad que encuentran un alivio en el comercio popular. Y es que difícilmente se podrán resolver los problemas urbanos al margen de los problemas sociales.

Bibliografía.

[1]Bogotá un museo a cielo abierto. Guía de esculturas y monumentos conmemorativos en espacio Público. Instituto de Patrimonio Cultural. Bogotá 2000

[2]ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ. Bicentenario en Bogotá. 1810-2010. Ruta oficial Bogotá 2010.

*Originalmente presentado para la asignatura La Ciudad y el Espacio Urbano. Escuela de Arquitectura. Universidad Nacional.

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