Por Javier L Ramírez C*

DSC07701La primera impresión que se genera al acercarse a la Biblioteca Luis Ángel Arango es que se entrará a un templo del saber. Así lo confirma la escultura de la diosa Minerva. La deidad romana de la sabiduría, obra del escultor Vico Consorti [1], custodia el acceso.

Al entrar cautiva la calidad del espacio. Da la bienvenida el mural “homenaje al libro” del maestro Alejandro Obregón, que ratifica el carácter solemne del espacio.

Las escaleras distribuyen a los diferentes escenarios culturales. De la penumbra se pasa a una explosión de luz que ilumina la escalera que lleva a las salas de lectura. Varios son los espacios notables de la biblioteca. La sala de conciertos, la hemeroteca convertida en sala de lectura, la casa republicana o la colección de instrumentos musicales.

Mural Horizontal. Eduardo Ramírez VillamizarCasa RepublicanaColección instrumentos

La salida de la biblioteca está marcada por el “bosque cultural” del maestro Bernardo Salcedo. De principio a fil se enfatiza la dignidad del lugar.

Se está de nuevo en eje cultural de la calle 11, que junto con las calles 10 y carrera octava concentran la mayor parte de la oferta cultural del centro histórico bogotano. La calle permite hacer un recuento rápido del trasegar histórico y urbano de la ciudad. Es un escenario de contrastes y testigo de heridas sociales y urbanas.

BogotazoCalle 11. Casa de la Moneda

Izquierda. Destrozos del 9 de abril del 48. Foto antigua tomada del Grupo Fotos Anttiguas de Bogotá. Derecha. Calle 11 a la altura del museo Botero. Del autor.

Una de las primeras cicatrices visibles se ubica frente a la biblioteca. Se trata del museo Botero y plazoleta adjunta que sirve de entrada al museo de arte del Banco de la República. Los dos predios fueron arrasados en los disturbios del 9 de abril de 1948. El museo de la colección Botero es una reconstrucción moderna del zaqueado palacio Arzobispal. Pocos lo saben y muchos se apresuran a señalar la construcción de colonial.

La plazoleta cercana sirve de punto de encuentro y oxigena el espacio urbano, permite además el departir en torno a un café y es uno de los accesos a la manzana cultural del Banco de la República.

Este espacio es relativamente reciente. Alguna vez estuvo ocupado por la casa Caicedo y Flórez, cuyo propietario fue firmante del acta de independencia [2] El vació que dejó la demolición de la vivienda fue con el tiempo reemplazado por una plazoleta a nivel de la calle. Ésta albergó una escultura del pintor bogotano Gregorio Vázquez de Arce y Ceballos, cuya vivienda se ubica en la calle 11 con carrera cuarta. La escultura sedente, como pocas en la ciudad, miraba a la iglesia de la Candelaria que alberga algunas de sus obras. Con la remodelación de la plazoleta la escultura pasó sin pedestal al arrume en el museo de Arte Colonial. La nueva plazoleta se oculta a la calle, desvirtuó la relación del pintor, su casa y su obra. La casa del maestro quedó tapada por un muro que sirve de paredón para exposiciones itinerantes y la iglesia asoma tímidamente entre las escaleras.

Salvo lo anterior, la nueva plazoleta intenta dar muestra de dignidad espacial. Allí se ubica también una obra del maestro Eduardo Ramírez Villamizar. No obstante queda la sensación de la ciudad inacabada, que se construye sobre lo construido pero que es incapaz de resolver de fondo sus problemas sociales y urbanos.

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Izquierda. Plaza Vázquez de Arce y Ceballos, al fondo iglesia de la Candelaria. Foto tomada del grupo Fotos Anttiguas de Bogotá. Derecha. Actual plaza museo del Banco de la República. Del autor.

La manzana cultural se constituye como un referente importante del centro histórico y un destino turístico obligado. Sin duda es una intervención que cambió el espacio y lo volvió atractivo. Causa frustración que la calle no responda a la dignidad del espacio, es caótica por el tráfico vehicular y las ventas ambulantes. Decepciona que por desidia administrativa no se haya culminado el proyecto de peatonalización.

peatonalización calle11

Proyecto peatonalización calle11. Fuente IDPC.

Pocos metros al occidente se ubica la casa de la moneda, construcción monumental que capta el protagonismo del perfil urbano junto con la catedral primada, visible al fondo. Cautivan los balcones, el pórtico y el reloj detenido de la esquina. Es un cuadro evocador, que poco ha cambiado con el devenir.

Calle 11Continuando el recorrido, el costado sur de la calle alberga casas republicanas de importante valor histórico y arquitectónico. Allí habitaron personajes como José Manuel Pey, primer presidente criollo del virreinato, Pedro Alcantara Herrán, ministro de guerra de Simón Bolívar y presidente, y José Saenz de Santamaría, cuya casa fue escenario de tertulias independentistas. Sin duda es un lugar en que se vive la historia, aunque para muchos pase desapercibida.

Esta cuadra histórica es rematada por un feo parqueadero sobre la carrera sexta que sirve de depósito del Teatro Colón. Muy posiblemente es otro despojo del bogotazo, como lo fue el lote ocupado por el primer Palacio de Justicia, que tras su saqueo permaneció como parqueadero antes de que el maestro Salmona le diera forma al Centro Cultural Gabriel García Márquez.

El centro cultural alberga la librería del Fondo de Cultura Económica de México. Sin embargo, es un espacio público por excelencia, generoso y humano. Siempre presente la alegoría al agua y a los cerros.

Palacio de Justicia BogotáCentro Cultural García Márquez

Izquierda. Palacio de Justicia. Foto Revista Cromos. Derecha. Centro Cultural García Márquez. Del autor.

La calle 11 se torna estrecha a partir de la carrera sexta hasta la plaza de Bolívar. Se percibe sofocante, la acera es reducida, el tráfico peatonal y vehicular no ayuda. Allí sí que sería beneficiosa una calzada exclusiva para peatones. De la cuadra son hitos la Catedral, la puerta falsa y la reconocida Casa del Florero.

Al llegar a la tradicional carrera séptima se abre el horizonte. La plaza de Bolívar con generosidad permite contemplar el referente más importante de la ciudad, la confluencia del poder político, legislativo, judicial y religioso. Es contundente la percepción de centralidad.

Capitolio Nacional Palacio Lievano

La plaza, obra por algunos incomprendida del maestro Martínez Sanabria, no pretende robar protagonismo, se esfuerza por resaltar los valores arquitectónicos del entorno y dar un espacio de confluencia, de protesta, de apropiación, en un gesto de elevada democracia.

Por el contrario, el palacio de justicia sin mérito se roba el protagonismo, se vuelca sobre el peatón. Es aparatoso e inabordable. Le da la espalda a la plaza y al ciudadano.

Sobre la esquina de la carrera octava se ubica una casa republicana, a la que fue adosado un edificio que dejó al descubierto su medianera. Testimonio de la arquitectura ajena al entorno.

Vecino se encuentra el ecléctico Palacio Líevano, obra del arquitecto francés Gastón Lelarge.

Continuando por la calle 11 se percibe una atmósfera diferente producto de la peatonalización. El costado sur fue recientemente renovado con un moderno edificio para la ampliación de la alcaldía mayor. En el costado norte son más fuertes los contrastes, los edificios recientemente construidos no son consientes del entorno. El uso comercial de las edificaciones, bien sea coloniales o modernas, ha afectado las fachadas al convertirlas en vitrinas.

En este sector es usual encontrar ferias temporales que ubican carpas sobre los ejes peatonales. Éstas ocultan las fachas de edificios históricos y generan percepción de inseguridad y desorden

.Edificio MalkitaFachada deteriorada y feria comercial

En la carrera novena el protagonismo se lo roba el Edificio Malkita con su tradicional mansarda. El primer nivel, en cambio, se percibe sucio y deteriorado a causa de la explotación comercial.

Esa afectación por explotación del comercio es mucho más evidente pasando la carrera décima, en San Victorino, tradicional barrio de comercio mayorista.

La plaza de San Victorino o de la Mariposa es también un lugar de contrastes. Se le considera un éxito en recuperación del espacio público al reemplazar la ocupación de ventas informales de las Galerías Antonio Nariño. El cambio es evidente, del caos a la reorganización urbana. Sin embargo el proyecto excluyó variables importantes y la apatía del ciudadano por el lugar aún persiste.

San Victorino - 1824 - Acuarela de Roulin François Désiré. Plazuela de San Victorino con estatua de Antonio Nariño  - 1930. Disturbios en San Victorino el 9 de abril de 1948. Galerías Antonio Nariño. San Victorino 1998. Archivos tomados de Fotos Anttiguas de Bogotá.

La falta de mantenimiento y cultura ciudadana es evidente en las basuras y deterioro del espacio público. El perfil de la plaza es irregular. Es muy marcada la disparidad de alturas, hay medianeras expuestas y los primeros niveles de los edificios son abarrotados de elementos de exhibición. Edificios patrimoniales como el Samper Brush no se salvan del caos. No se percibe regulación alguna.

Sin embargo, es una plaza viva, que cumple su propósito de congregación. Esta situación contrasta con el cercano Parque Tercer Milenio que a pesar de una onerosa intervención permanece casi desierto.

La Mariposa de Edgar NegretPasaje San Victorino

Vale la pena preguntarse si el diseño responde al alto tráfico peatonal que frecuenta el lugar. Se construyeron, por ejemplo, unos canales de agua que recorren la plaza partiendo desde la escultura del maestro Negret. El agua no corre ya en la plaza, en cambio las atarjeas se convirtieron en obstáculos que los peatones deben sortear. La zona verde obstruye la circulación, por lo que se convirtió en una zona de tránsito perdiendo la capa vegetal.

La presencia del comercio, formal o informal, es fuerte durante el recorrido y puede estar asociado con el deterioro urbano del lugar. ¿Es la actividad comercial la responsable del deterioro? San Victorino es por excelencia una respuesta a las demandas sociales de la ciudad que encuentran un alivio en el comercio popular. Y es que difícilmente se podrán resolver los problemas urbanos al margen de los problemas sociales.

Bibliografía.

[1]Bogotá un museo a cielo abierto. Guía de esculturas y monumentos conmemorativos en espacio Público. Instituto de Patrimonio Cultural. Bogotá 2000

[2]ALCALDÍA MAYOR DE BOGOTÁ. Bicentenario en Bogotá. 1810-2010. Ruta oficial Bogotá 2010.

*Originalmente presentado para la asignatura La Ciudad y el Espacio Urbano. Escuela de Arquitectura. Universidad Nacional.

Comments (1)

On 4 de enero de 2013, 6:44 , Gema Lidia Saavedra Barrietnos dijo...

muy lindo articulo, felicidades visita tambien mi blog.

 
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